domingo, 27 de octubre de 2013

Veneración

No te amo, te venero. Así, como las señoras con sus santos los domingos, arrodilladas entre promesas y rezos. Así soy, devota a ti. Con fe, entrega, fervor y pasión. No te amo, te venero....
Mi Santo es un Santo un tanto ausente. De vez en cuando se me aparece. Y con un semblante de paz y pena, posa su mano sobre mi cabeza y besa mi frente.
Mis rituales son sencillos. Procuro que sea la prioridad de mi día. Le bordo mantas de deseo y devoción. Trato de agasajarlo para que su estadía sea más larga. Mi silencio es suyo. Mi mirada y mis suspiros también.
De mi morada he hecho su descanso. Mi vientre es su templo. En mi pecho reposa su cabeza distante. Lo acaricio suavemente al anochecer, mientras pido con mis ojos cerrados que se quede otra noche más.
Mi Santo, tan hermoso, tan esperado. Amarte desgasta, mi alma, mi piel, mis lágrimas. Pero tenerte aquí entre mis brazos, reaviva el ardor de mi devoción.


—Lu Biurra.


No hay comentarios:

Publicar un comentario