¿Dónde
habitas, triste recuerdo?
¿En
las penas de las noches aturdidas?
¿En
las lágrimas de las almas destruidas?
¿En
el vacío de un corazón que solo late?
Te
has ido y tu presencia ni se huele.
No
haces parte de mis horas más largas.
Me
abandonaste como un caballo desbocado.
No
te extraño, ahora soy libre.
Solo
a veces pienso, ¿dónde estarás?
¿A
quién le quitas el sueño en cada madrugada?
¿A
quién le incitas el llanto despiadado?
¿A
quién invitas a la soga de un ahorcado?
¿A
quién destruyes lentamente su existencia?
Te
fuiste y no te extraño.
—Lu Biurra.

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