Veo más allá de los sentidos, miro más allá de lo
que ven mis ojos.
Siento, aunque siento que siento que no siento, que
quiero sentir que no quiero pero que quiero sentir lo que siento. Lo siento, lo
lamento. Pero no lamento lo que siento.
Momento de flores, perfumes, aromas, ruidos
silenciosos, sangre que corre más rápido por nuestras ventas. Sangre que
intenta no correr, pero corre.
Momento de basura, hedor, aromas densos, fuertes,
silencios ensordecedores. Dos corazones que quieren la calma, pero que corren
sin parar, queriendo ir más rápido. Que besan risas de satisfacción con
lágrimas de tristeza de una conciencia que te acusa.
Estar allá en lo alto donde no quiero estar, pero
quiero estar.
Decir que no, pero la acción es sí y sí y sí, pero
no.
Es un perdón que no se quiere escuchar, aunque
produzca un descanso de lágrimas saladas.
—Keila Cardoso.

"... aunque produzca un descanso de lágrimas saladas". Muy bien logrado.
ResponderEliminarAle
Me encantó! Cuánta ternura y empatía me producen tus palabras... Ya viví eso.
ResponderEliminarLa confusión y la contradicción definen este Yo Lírico, bipolar, que no alcanza a discernir si esto le pesa o si en verdad lo apasiona. La contradicción (y quizá la clandestinidad) es el condimento que lo hace delicioso, sin salvarse del ardor de lo picante.
Sin paredes o sin encierro, no habría pasadizo secreto. Y qué apasionante es recorrer ese pasadizo oscuro...