Muchos
pasos duermen en mis oídos
alpargatas,
championes, zapatos
sandalias,
chinelas, chatitas
arrastrados
o bien levantados
cansados,
tranquilos
o
soberbios, desesperados, fugaces
suaves,
pesados
cantarines
o tímidos
camuflados
o desmerecidos
algunos
reverberantes de las piernas
otros
nacen esencialmente del suelo
algunos
no pisan, son reflexiones
otros
son como agujas
y
se confunde quién hiere a quién
hay
bailes, hay sueños
hay
lágrimas desplomadas
hay
risas en los talones
y
resignaciones fermentadas en el hueco de la planta
cordones
desatados juegan al azar
y
tacos abismales rechazan el suelo
cierro
los ojos
y
solo escucho caminos
llamadas
de pasos perdidos
que
lloran y lloran y lloran
que
están presos, sordos, ciegos
y
reclaman pasto
y
lluvia y barro
—David Benavídez
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