Esta noche que nos azota y este frío que nos abraza, que nos lastiman,
juntos clavan puñales en nuestra carne, presa del frío nocturno. Así estamos,
en esta cárcel sin rejas, en estas soleadas noches, en este verano invernal.
Parados estratégicamente en dos polos opuestos, pero que sabemos están
muy cerca, casi se rozan. Caminamos las calles buscando esa mirada, esa mirada
que cuando sea ha de ser esquiva, esa mirada que ambos debemos contener, aunque
no queramos, buscando ese necesario instante de placer, de regocijo, del más
puro amor imposible; esa mirada que de seguro dará como resultado esas horas,
días, quizás hasta semanas siguientes de dolor, de incertidumbre, de
arrepentimiento.
Pero con eso y todo esa mirada nos es necesaria, serán milésimas de
segundos, que nos parecerá un día, será lo más parecido al roce de nuestras
manos en nuestras mejillas, a esa caricia que nos debemos y que sabemos ya
nunca será. La circunstancias, los errores quizás el destino, nos empujaron a esto,
tú a un lado y yo al otro, a esquivarnos, a ocultarnos, y si estamos de frente
"odiarnos"; cuando lo planeado, siempre fue lo contrario.
![]() |
Pero mientras pienso todo esto, sigo caminando bajo la lluvia, buscando
tu mirada, con la esperanza de encontrarte, encontrarte cómo nadie puede
hacerlo, y sé que mientras caminas bajo esta lluvia piensas lo mismo, en
encontrar mi mirada. Porque cuando nuestras miradas confluyan será ahí, en ese
momento la única despedida, la ultima vez, la realización de esos pocos que
sobran y nuestra liberación de este yugo que cargamos.
-Rúben Silva

No hay comentarios:
Publicar un comentario